Cine, pasión y resistencia: dentro de la Cinemateca Boliviana
- Blogoculaire

- 7 ene
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Actualizado: 9 ene
Introducción — Cruzar la puerta
En La Paz, a 3.600 metros de altura, hay un lugar donde el tiempo parece haberse detenido… o, más bien, acumulado. Un lugar donde no solo se proyectan películas, sino donde se conserva, se protege y se transmite una memoria frágil y esencial: la del cine boliviano.
La Cinemateca Boliviana nació en 1976, en plena dictadura militar. Desde entonces, ha sobrevivido a incendios, censura, mudanzas forzadas y a una precariedad casi permanente. Entré allí por primera vez en febrero de 2025, y regresé en marzo. Muy pronto entendí que este lugar no se puede contar sin hablar de las personas apasionantes y apasionadas que lo sostienen día tras día.

Méla Márquez, el arte de mantenerse en pie
Desde 2010, la directora ejecutiva de la Cinemateca es Méla Márquez. Conocerla es encontrarse con una mujer cuya vida parece atravesada por el cine, los desplazamientos, las luchas silenciosas y una convicción profunda: la cultura como bien común.
Nacida en La Paz, de origen italiano y palestino, Méla ha vivido entre Bolivia, Italia, Francia y Estados Unidos. Ante la imposibilidad de estudiar cine en su país, comenzó formándose en comunicación y muy pronto conoció al Grupo Ukamau, junto a Jorge Sanjinés y Antonio Eguino (con quien trabajó en la película Amargo Mar). Allí aprendió el cine como una herramienta política, estética y colectiva. Allí aprendió el cine como una herramienta política, estética y colectiva.
Estudió luego en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma, donde también enseñó. Desarrolló una sólida carrera como directora y montadora, y en 1995 dirigió Sayariy, el primer largometraje boliviano realizado por una mujer, rodado en comunidades del norte de Potosí y premiado en la Mostra de Venecia.
Hoy, su combate más exigente no está detrás de una cámara, sino en la gestión cotidiana de una institución cultural que se sostiene, muchas veces, contra toda lógica económica.
La Cinemateca Boliviana, una institución frágil, un trabajo titánico
Desde su llegada, Méla impulsó una profunda modernización de la Cinemateca: catalogación de fondos, digitalización, preservación de archivos, modernización de las salas y fortalecimiento de su proyección internacional.
Pero lo que no siempre se ve es la dimensión titánica de ese trabajo.La Cinemateca funciona con un equipo mínimo, sin financiamiento público estructural, en un país donde las políticas de apoyo a la cultura son casi inexistentes.
Y, aun así, los logros son inmensos.
En las entrañas de la memoria audiovisual boliviana, con Ramiro Valdez Guzmán
Ramiro Valdez Guzmán, archivista de la Cinemateca Boliviana, es el guardián de su memoria audiovisual. Desde hace más de cuarenta años dedica su vida al mundo de la imagen y el sonido, con una trayectoria que atraviesa la radio, la televisión y el cine. Desde hace una década, ocupa un rol clave en el Archivo Fílmico Marcos Kavlin, donde se encarga de la vigilancia, el mantenimiento y la restauración de las películas que allí se conservan.
Me concede una visita privada. Caminamos entre estanterías repletas de bobinas, cintas y cajas cuidadosamente etiquetadas, junto a antiguos equipos de proyección, lectura y restauración. Cada objeto parece contener una historia en espera de ser contada.
La Cinemateca Boliviana conserva hoy más de 9.000 rollos de cine boliviano y 33.000 rollos de cine internacional, algunos datados en 1906. A ellos se suman miles de documentos asociados: afiches, guiones, fotografías, equipos técnicos y objetos de rodaje. Parte de estos archivos pertenecen a figuras clave del cine nacional, como Antonio Eguino o Paolo Agazzi, cuyas películas forman parte del imaginario colectivo del país.
Pero no se trata únicamente de cine de autor. Entre estas bobinas se encuentran también archivos de incalculable valor histórico y documental, como los de la Fuerza Aérea Boliviana o del antiguo Instituto Cinematográfico Boliviano, creado en el contexto de la Revolución de 1952.
Todo este material es catalogado siguiendo normas internacionales, en un trabajo minucioso, paciente y en gran medida sostenido por Ramiro y su equipo. Recorrer estos espacios es comprender que la Cinemateca no es un mausoleo, sino un organismo vivo, animado por una convicción profunda: sin imágenes, no hay memoria posible.
Digitalizar para no desaparecer
La reciente adquisición de un escáner Cintel profesional, diseñado específicamente para la digitalización de películas, marca un antes y un después. Por primera vez, la Cinemateca puede digitalizar internamente sus cintas de 8 mm, 16 mm y 35mm, y proyectar su difusión a escala internacional.
En 2025, el objetivo fue profundamente simbólico: digitalizar las películas de 1925, exactamente cien años después, en el marco del bicentenario de la independencia boliviana.

Una cinemateca viva, no un mausoleo
La Cinemateca Boliviana no es un espacio congelado en el pasado.Es un lugar vivo, con cuatro salas de cine, una programación exigente y un público fiel.
Aquí conviven el cine boliviano contemporáneo, el cine patrimonial y el cine de autor internacional. El 21 de marzo, Día del Espectador, en homenaje a Luis Espinal (cura jesuita y cineasta crítico con la dictadura de Banze, torturado y asesinado un 21 de marzo en el marco del Plan Cóndor), las salas se llenan para redescubrir grandes clásicos a precios accesibles.
Más allá de las paredes: cine rural y transmisión
Cuando los fondos lo permiten, la Cinemateca sale de sus muros con el proyecto Cinemateca Rural, llevando cine y educación audiovisual a zonas alejadas.
En colaboración con la UNESCO, también impulsa proyectos de sensibilización sobre problemáticas graves como la trata y el tráfico de niños, utilizando el cine como herramienta de reflexión y prevención.
Resistir en modo sistema D
Mantener viva una institución como la Cinemateca Boliviana es un ejercicio permanente de resistencia creativa. Lejos de contar con una financiación estable, el equipo trabaja en un equilibrio frágil entre recursos limitados y necesidades urgentes.
Desde 2010, la Cinemateca ha logrado reunir mas de 500.000 dólares exclusivamente gracias a respuestas a convocatorias internacionales de proyectos, provenientes de programas culturales, cooperaciones y fondos extranjeros. Recursos obtenidos proyecto a proyecto, tras procesos largos y altamente competitivos, y nunca garantizados en el tiempo.
La pandemia de Covid-19 marcó un punto de inflexión: el cierre de salas redujo los ingresos propios y ralentizó o puso en pausa proyectos ya concedidos. A estas dificultades se suman factores económicos estructurales: la paridad del boliviano y sus fluctuaciones frente a monedas fuertes encarecen equipos, mantenimiento, restauración y digitalización, casi siempre dependientes de tecnologías importadas.
En este contexto, el famoso “sistema D” —hecho de ingenio, redes y perseverancia— no es una elección, sino una necesidad cotidiana. Cada avance implica volver a postular, reescribir proyectos, reajustar presupuestos y hacer mucho con muy poco. Y, aun así, la Cinemateca sigue abierta, programando, conservando y transmitiendo, sostenida por una convicción firme: perder estas imágenes sería perder una parte irreemplazable de la memoria colectiva.
🎬 Directores y películas bolivianas imprescindibles
Si quieres descubrir (o profundizar en) el cine boliviano, estas son algunas figuras y películas clave, recomendadas tanto por Méla Márquez como por Ramiro Valdez en la Cinemateca:
🎥 Directores fundamentales
Entre otros :
Jorge Sanjinés – Figura central del cine político y social boliviano, fundador del Grupo Ukamau.
Paolo Agazzi – Director italo-boliviano, autor de algunas de las películas más populares del país.
Antonio Eguino – Cineasta y cofundador de la Cinemateca Boliviana.
Juan Carlos Valdivia - redefinió la manera de llevar a cabo los rodajes, dándoles un enfoque mucho más profesional
Kiro Russo – Representante del cine boliviano contemporáneo, con una mirada urbana y radical.
🎞 Películas de culto que no te puedes perder
Ukamau (1966), Jorge Sanjinés
Primera película en lengua aymara, ganadora de la Cámara de Oro en Cannes
La nación clandestina (1989), Jorge Sanjinés
Una obra mayor del cine latinoamericano.
El día que murió el silencio (1998), Paolo Agazzi
Una fábula profundamente boliviana, sensible y popular
Mi socio (1982), Paolo Agazzi
Película de culto, tan entrañable como universal.
El gran movimiento (2021), Kiro Russo
Una de las películas bolivianas contemporáneas más impactantes de los últimos años.
Utama (2022), Alejandro Loayza Grisi
Un retrato íntimo y poderoso del mundo rural andino.
Algunas de estas películas pueden encontrarse en DVD en la tienda de la Cinemateca o en plataformas especializadas, especialmente Bolivia Cine
🔗 Para ir más lejos
Si te interesa profundizar en el cine boliviano, el trabajo de la Cinemateca o los temas abordados en este artículo, aquí algunos recursos útiles:
Plataforma Bolivia Cine
Una excelente plataforma en línea para descubrir cine boliviano, creada durante la pandemia.
Informe sobre la trata de personas en Bolivia – 2024 (Embajada de EE. UU.)
Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF)
Cinemateca Boliviana (información institucional)
https://www.cinematecaboliviana.net/
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